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La Selva Lacandona es una “Selva Tropical Perennifolia”.


Estas selvas están principalmente localizadas entre las latitudes 23.5 N (el trópico de cáncer) y 23.5 S (el trópico de capricornio), por lo que se encuentran en américa central y del sur, áfrica occidental y central, india occidental, asía del sureste, la isla de Nueva Guinea y Australia. (ver mapa 1, donde estas selvas están señaladas con rojo).



Mapa 1. selvas tropicales del mundo.


























En este grupo de Selvas Tropicales, la Selva Lacandona resalta como quizás el último de sus reductos en México. Las selvas tropicales húmedas del mundo son muy importantes, entre otras razones porque:

  1. Albergan más de 70% de las especies del planeta. De las 475 especies de mamíferos que habitan en México, 24% habita en la selva lacandona. Tapir, jaguar, oso hormiguero, monos, murciélagos, armadillos, venados, pecaríes, guacamaya roja, entre muchas otras especies en peligro de extinción, mantienen aún poblaciones sanas en las áreas protegidas de la Selva Lacandona. En México se registran 1 060 especies de aves, 697 están en Chiapas y tan solo en la Reserva de la Biosfera Montes Azules se reportan 464, el 44% de las que habitan en todo el país. Se han identificado 183 especies en zonas raparías, tales como la cigüeña jabirú́, la garza agamí y el águila elegante. Se reportan también pericos, golondrina, vencejo, tucán real y la pava cojolita. Destaca la guacamaya roja, la ultima población silvestre en México. En México se registran 1,165 especies de herpetofauna: 361 son anfibios y 804 reptiles. En la Selva Lacandona se tienen registradas 119 especies: 35 son anfibios y 84 reptiles. Se destaca la presencia de la salamandra (Bolitoglossa mexicana) y del cocodrilo (Crocodylus moreletii). Los ecosistemas naturales de la Selva Lacandona ocuparon originalmente alrededor de un millón ochocientas mil hectáreas. Actualmente se ha reducido a poco menos de un tercio, amenazando contra la diversidad de especies que la habitan. El resto de las tierras se transformaron en potreros y cultivos agrícolas, para una ganadería muy ineficiente y agricultura para el autoconsumo. Miles de hectáreas están abandonadas por improductivas e infértiles. Saldo: una gran huella de destrucción ambiental.

  2. La diversidad vegetal también es muy rica en la selva lacandona. Existen 4,300 especies vegetales, de ellas 573 son arbóreas: 43% de la flora de Chiapas y 15% de la flora del país, y 3 400 especies de plantas vasculares.

  3. Servicios ecosistémicos


La selva alberga al área de recarga de agua dulce más importante del país; junto con la cuenca del Grijalva, aporta la tercera parte del agua dulce nacional; recarga los acuíferos de la Península de Yucatán. Aporta los nutrientes que alimentan las pesquerías del Golfo de México. Aporta el agua de los humedales más grandes del país. Es por tanto un área estratégica de producción de oxígeno y captura de carbono. Además, aporta polinizadores para los cultivos y reguladores de plagas.


Enclavada dentro de la selva se encuentra la Reserva de la Biósfera de Montes Azules. Constituye de manera ya lastimada por asentamientos irregulares 331,000 hectáreas que están siendo objeto de disputa de etnias circundantes que necesitan la tierra para expandir sus actividades agrícolas y ganaderas.


Considerando que esta presión sobre la selva es meramente de sobrevivencia, la manera de salvar a la reserva es contribuir para que sus habitantes tengan ingresos suficientes.

Esto se lograría a través de dos iniciativas que estoy trabajando:

  1. Establecer centros ecoturísticos alrededor de la selva. Estamos, junto con la Secretaría de Turismo, armando un programa de estos centros donde se capacite y entregue a comunidades pequeños centros que atraigan al turismo ecológico, con lo cual las comunidades puedan mejorar sus ingresos y a la vez descubran que conservar sus selvas es una fuente de desarrollo más sostenible que la misma ganadería.

  2. Establecer un programa de desarrollo de ganado estabulado, donde los campesinos donen su tierra al mundo por periodos largos, a cambio de enseñarles y darles crédito para ganadería intensiva que no tenga que expandirse. Estamos tramitando que a una parte de sus parcelas las dediquemos al programa “sembrando vida” para que reforesten sus tierras.


Los conflictos agrarios son por problemas económicos. Lo que estamos haciendo en la selva lacandona es una manera sostenible de resolverlos, por el bien de los campesinos y el planeta.




Patricia Armendáriz Guerra • Para salvar la selva lacandona • 23 de Septiembre

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